domingo, 27 de julio de 2008

DIas de Feria


Tocaba David de Maria y tiramos 12 euros.
LA caseta estaba llena de ausencias...
Los bancos de hierro en los coches de choque
Cortan la avenida más grande jamás vista.
Nos encontraremos a las 12.30
mirara como niños subiendo a la noria
Los chicos del pueblo están quemando piedra.

Pero en la caseta de los comnunistas
el vino es más barato y reluce la fruta
las camisas abiertas y el Ché tras la barra
cuatro camareros siguen en la lucha,
donde nos despachan un mojito cubano.

Es Alozaina una montaña rusa,
subiendo, bajando, un mar de curvas.
Es Alozaina más que una noche confusa
y al alba todas las botas están sucias.


CAntantes de orquesta que actuan en playback
escopetas fallidas y televisores
bailarinas que nunca llegaron a estrellas
reinas de la rumba de las atracciones
Piel de caramelo y dulce de manzana
cervezas sin alma y cartones de bingo
la gente en las colas sólo se pregunta
¿Durará esta resaca de vida hasta el domingo ?

martes, 22 de julio de 2008

El Artillero -Vida Eterna-

Cada mañana comienzo a vivir.
Parece que perdi la cuenta, hace ya tiempo, de mis pasos.
Estoy cansado del camino. Ya todo me sabe igual, todo me huele igual, a nada...
Pocas veces me sorprendo de nada; pero al huir, encontré un sitio donde ni el cielo ni el infierno me podrían encontrar jamás: Dover.
Acantilados blancos que arañan el suelo de Albión.
Acantilados donde se suicidan las almas olvidadas
Acantilados sin ninguna malicia, acantilados preciosos.

No sé cómo llegue a parar allí,
alquile a un conde o un duque de Albión una pequeña cala,
una calita en la que pague por una cabaña, donde veria acabar mis dias.
No sé cómo llegue hasta la cala de alba. Nombre con el que bautizé el lugar.

Debí haberme quedado muerto en aquella trinchera de la podrida guerra de Europa.
El viejo continente devía de morirse tras la guerra, en aquella paz negra y maldita que habría de envenenar la tierra, el cielo y los mares parasiempre.
No me importaba la agonía de occidente. No me quedaba compasión en mi pecho para apiedarme de ese continente que nos habia mandado a todos a una muerte segura, y lo que es peor, a una vida inhumana.

Debí haber muerto en ese campo de batalla cuando quedandome ocho balas en la recámara, me avalancé contra el numeroso enemigo.
Un ataque de locura y cólera que me llevo a saltar de la trinchera, y correr por el campo de batalla hacia una muerte segura.
Ocho balas en la recámara, ocho enemigos al frente.
Una muerte segura, ojos cerrados y apretados los dientes.

Disparé a diestro y siniestro, se agotaron las ocho balas pero no acerté a nadie.
El enemigo me cogió del brazo, y me empujó a su trinchera. Caí en aquel foso, entre barro ydolor.
EL enemigo salto a mis pies , me cogió fuerte de la cabeza y me susurró al oido que la guerra habia acabado. Me imperó que corriera a decírselo a mi superior; que era el único que no se habia enterado de que la guerra se había acabado.

NO había ningun superior, yo era el único que quedaba. Un simple artillero sin artillería, un bala perdida que no se habia enterado de que la guerra terminó hace dos días, con la retirada y rendicción del ejercito que me contrató.
APenas unas horas antes habia visto cómo un compañero se moría de asco en mis manos. La paz llegó tarde, la paz llegó tarde...

Yo tambiém llegue tarde a mi paraiso terrenal. Y tambien estaba envenenado como aquella paz.
ME limitaría a esperar a que los labios se me tiñieran de negro azabache y me ahogara frente al ocaso de Dover. Aquel sería el final; aquel podia ser el final.

lunes, 7 de julio de 2008

El artillero (n)

El aire en las trincheras es irrespirable.
Te pesa en demasía el cuerpo, la tierra te agarra los pies, quiere hacerte suya.
El sueño en las trincheras esta ausente. No puedes dormir, no quieres dormir.
Cierras los ojos y crees ver el sol, crees ver el verano llegando y el calor en los huesos. !Despabílate!
!Despabílate!
!Despabílate!
!Despabílate!
El horror amanece, y no te queda morbo en el cuerpo para pensar si el enemigo estará tan jodido como tu.

El desastre sube por mi barba y se me quiere meter por la boca. Yo aprieto los labios y los ojos.
Nada entra aquí, ni el verano de mis sueños.

8 balas en la recámara. 8 es el número. 8 es el momento.
Todo momento llega sin tu poder hacer nada al respecto, pero el momento 8 lo decides tú.
Tú decides que hacer con mis 8 balas. Decídelo tú , yo ya no puedo.
8 en MAYUSCULAS, si 8, ocho, OCHO, 8, 8, 8........

Todo lo que me meta en la boca sabrá a muerto hasta que no gaste mis ocho balas. No hay vuelta atrás:
Me coloco bien mis botas de asalto, cojo mi fusil con sus ocho balas en la recámara.
Quizás este sea mi momento ocho, o quizás sea el momento que a todos le llega.
Momentos
momentos
mo
men
tos
tos!
tos!
Me da tos enfrentarme al momento ocho. Me da vértigo.

Quizás soy yo el que debió morir en ese cuarto del Generalife. Quizás, quizás...

Vivo por inercia, pero vivo. ! Valiente cobarde! Espero un milagro. !Estoy esperando un milagro!

Me coloco bien mis botas de asalto, cojo mi fusil con sus ocho balas en la recámara, y salgo de la trinchera hacia el enemigo.
La tierra me agarra los pies con más fuerza que nunca antes. Hay ocho enemigos delante. Estoy esperando un milagro.
!Sálvame tú de un milagro!

viernes, 4 de julio de 2008

El Artillero (IV)

Soy artillero. Mercenario raso de artilleria:
Ni patria ni banderas ni pollas.......Solo poseo una quimera que desconozco. No sé si libertad o amor o fé....

Me he pateado el mundo de guerra en guerra: Bailando con sus gentes, bailando en horizontal con algunas, tomando más de mil licores ( De entre todos me quedo con el ron ), probando sus comidas.
Es curiosos cómo sabe una comida sabiendo que esa tarde te pueden volar la cabeza de un disparo, o arrancarte un miembro con una granada...

Me acabo de acordar de Granada. !Que bella ciudad!, !que bellas mujeres!, !que buenas comidas!


Recuerdo unas historia que me sucedió en Granada, en el Generalife:


"Ya cantan los gallos, amor mío vete." Me decía Fátima, en su cuarto.
"Ya cantan los gallos , vete vida mia, no tardes, no esperes, no descubra el dia los nuestros placeres, ya cantan los gallos..."

Pensaba y soñaba que el agua ensimismada y el horizonte , es fuego intocado, que el marmol fue aire alguna vez , que el oro lloraba, que el cristal tenia mi voz, y movia sus vestidos al viento y sus memorias y sus rios- ya parasiempre-.

Fátima tenia un pequeño huerto detrás de su cuarto, en el Generalife. Donde plantaba en secreto unas plantas que luego cortaba, secaba y fumába.
Fumábamos los dos en su cuarto del Generalife. Y en ese sitio mágico se me escurria de las manos nuestras vidas, y se perdía de entre los tejados cuando cantababan los gallos...
EL humo dulce se me metia por los sesos, y sus labios y sus pechos y sus besos...
El humo dulce como almívar me aletargaba. Opio, flor de la pereza y de la mágia.
Podía ver entre el humo batallas en las que estuve, guerras que perdímos los dos a la vez.
Las guerras del opio no eran nunca lo suficiente como para separarme de Fátima, de su alma y de su coño.


"Si tu me miras, me quemas" le decía yo siempre cuando me tenia que ir.
Cogía mi ropa, la besaba y me escapaba por la ventana.

Siempre que saltaba por la ventana, saltaba de mi pecho un trozo de mi corazón.


La última vez que salté de esa ventana, ya no quedaba nada de mí en mi pecho, ya no tenía sangre, solo humo, solo humo que empañaría el recuerdo de la única mujer a la que amé y sigo amando.

La última vez que salté de la ventana, ya no quedaba nada de mí en mi pecho, porque todo mi ser se quedo en su pecho ensangrentado, mientras se retorcia en un charco de sangre y se le escapaba el alma de la boca...

La última vez que salte por la ventana fue la última en la que me dolió matar a alguien.

La última vez que salté por la ventana, ya nunca llegue a tocar el suelo con mis pies.

Parasiempre, parasiempre...


jueves, 3 de julio de 2008

Fin de un viaje infinito. !ª parte

Esta idea se le ocurrio a mi buen amigo RAfalillo.
CONsiste en escribir una historia y no acabarla. Tu compañero la continuará y así, al terminar obtendremos una maravilla de texto. Rafa, va por tí:

El artillero salio del pueblo con dos dientes menos pero con un pensamiento que le sorbitaba el seso.
Realmente apenas escribia en su diario las reflexiones que al cabo del dia le asaltaban su mente. Lo que sí escribia era las rutas que cogia, los mesones en los que se hospedaba, los pueblos que visitaba.

Un país en la mochila y un imperio en el pecho:

Aquella no era tierra de jirafas. De hecho solo habia visto esos animales en algunos grabados que se vendían en las plazas mayores de las principales ciudades.
Una jirafa y algo en verde ne su cabeza...
¿Una rana?
!Una rana!
El artillero no creia lo que veia. Buen susto se llevó el artillero.
Se quedo extrañado cuando la jirafa con la rana en lo alto de la cabeza se quedo mirandolo fijamente mientras seguia avanzando.
Avanzaba, avanzaba, y el artillero a la par de ella.
Como si le intentara llevar a algun sitio, cómo si le pidiera la jirafa con la rana en lo alto de la cabeza al artillero que le acompañase.

Caminaron por una vereda hasta que llegaron a una playa.
El inmenso mar se le antojaba vertiginoso, y el monstruoso arca que encontroo varado en la orilla se le antojó demencial.
Bajo junto a la jirafa con la rana en lo alto de la cabeza hasta el arca.
Un hombre anciano, con una barba que le llegaba hasta el suelo y con un bastón mohoso, murmuraba y andaba de lado a lado. De vez en cuanto levantaba la cabeza al cielo y maldecía como un condenado.

El artillero se quedo al margen, nunca le gustaron los viejos ni los locos. Pero la jirafa con la rana en lo alto de la cabeza se acercó hasta el viejo.
!Cóño, una jirafa con una rana en lo alto de la cabeza que habla!

La jirafa con la rana en lo alto de la cabezaempezó a hablar con el viejo loco. Este solo gritaba y maldecía. Alzaba la mirada al cielo y gritaba:"Señor,Señor...Usted es gilipollas. Me tiene que mandar una pareja de cada especie", luego selguia murmurando y andando de lado a lado.
LA jirafa con la rana en lo alto de la cabeza le decia que ella solo amaba a su ranita. Que no soportabaa las otras jirafas, que solo tendría descendencia con ella.
El viejo loco negaba con la cabeza y decía que eso nopodia ser. Que estaba muy ocupado, que no le tocaran los huevos, y que se fueran a la mierda.
La jirafa con la rana en lo alto de la cabeza no le quedo otra que irse de aquella playa.
El artillero la vió como se marchaba a otro lugar a fornicar, ya que ese sería su unico consuelo.
Me refiero a follar sin peligro de quedarse embarazados.
El artillero recogió en su diario la impresión: "Preferían follar durante el resto de sus vidas antes que salvarse junto a un animal igual que él"