martes, 7 de octubre de 2008

El artillero, BAjando por la pendiente


BAjando por la pendiente , el artillero sacó un par de cigarrillos.
Corrian rápido los rios de tinta en Europa.
Todo quedaba ya atrás.
Toda su vida de turista, aquí y allá.
Todas las locuras,
todos los diciembres cálidos
y las abarcas rotas del camino.
El artillero ahora podía ser otro, podia terminar desde cero.

La cabaña en la cala de alba era un buen final para él, pero los dias eran demasiado largos y preciosos.
Irremediablemente, los vapores del receurdo se le subian a la cabeza y se le bajaban a las manos.
No podía evitarlo, el buscar recordar su vida.
Despues de el contrabando, despues del trueque de la bebida.
¿que le quedaba?...

LA noche era fria en esa cala
Recordaría las calles de MAdrid y los fogones del Raval, y bebería de los charcos de la Alameda.
Los sucios dedos,
los pocos pelos,
las uñas negras
y el alma vencida
; de noche, en esa cala, ya no estaban alli.


Para perderse de vista
para no saturar otro otoño caído
de hojas en alza
empezó a guardar los recuerdos.
Pero estos no eran humos
ni nubes en la cabeza
En cada objeto que encontraba varado en la orilla, el recordaba un dia, un buen dia de su vida.
Empezó a guardar los recuerdos varados en al arena.
El viejo artillero ya no era lo que fue.
El viejo artillero ya no terminaria desde cero.
El artillero envejeció de golpe, y la cabeza se le perdio un buen día. Nunca la volveria a encontrar.
Quizás era el objeto que cada mañana deseaba encontrar varado en la orilla, y (de seguro) por el que hubiera cambiado toda su coleccion de desperdicios diogénicos.
El viejo artllero ya no era lo que fue.

Su cabaña en ala cala de alba se empezó a llenar, cada vez más y más de todo lo que se encontraba.
Queria llenar todos los huecos que quedaran, para que solo quepan él y sus recuerdos, y para dejar fuera de la puerta la soledad.
A medida que pasaban los das, el Viejo artillero n oconseguía su proósito. La soledad le seguia acompañando, cns us manos en la cabeza.
A medida que pasaban los dias, el viejo artillero buscaba nuevos recobecos en su cabaña para llenarlos cada vez más y más.
El viejo Artillero moriría entre recuerdos.
El viejo Artillero moriria solo.
El viejo Artillero consiguió que fuese entonces la soledad la que estubiera sola, rodeada de recuerdos ajenos.
En esa cabaña, hasta la propia soledad moriría de pena y melancolía.


FIN

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