Rubia de bote no era exactamente como vosotros piensan.
Se aventuró un buen dia a la aventura. A salir de su vida, del sueño de una noche sin verano.
EL destino elegido por Rubia de bote fue Dublin. Ciudad tostada, por el sol incandescente de la cebada cervezera.
El vestido elegido estaba fuera de lugar,
pero rubia de bote estaba decidida.
Cuando llegó a la ciudad,
entro dentro de ella:
En la música de su labios,
y en el frio de sus babas
en los granos de pobres paellas
en los rayos fritos con patatas.
LA aventura le habria de cambiar parasiempre, y así fue.
YA no temería a los otoños frios como diciembres.
Ni a lestrigones de sus mares más oscuros.
En una serena barca Rubia de bote,
remaba hacia el horizonte
hacia el camino de vuelta
al centro de esa ciudad.
La ciudad del viento frio
y ventanas pequeñas y verdes
con vista a los tréboles
borrachos de creerse
con derecho a darle aventuras
y justificantes para perderse,
a la niña rubia con tintes de locura
miércoles, 8 de octubre de 2008
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